Con una gran pasión por el servicio, Manuel Ruíz, actual delegado del Instituto Mexicano del Seguro Social en el estado, nos platica un poco de su trayectoria y los proyectos que tiene para la institución .

Egresado de la carrera en administración de empresas, por el Tecnológico de Monterrey, y de Derecho, por la Universidad Abierta de Celaya, Manuel Ruíz proviene de una familia de comerciantes. Al tener un negocio propio de grúas y montacargas, durante años le ha vendido materiales para construcción a la administración pública, en donde se desempeño en obras públicas del estado; también ha participado en la cámara de comercio y turismo. Actualmente está como delegado del IMSS.

“Ahora empiezo en esta trinchera con muchas ganas y pasión, con la idea de que le vaya mejor al Seguro”.

El reto como delegado del IMSS es hacer mucho más con menos recursos, mejorar el servicio, mejorar la atención y que el trato que se brinda a los afiliados sea más humano. En la parte de infraestructura médica, el reto es construir un hospital con 260 camas en el municipio de El Marqués, así como tener más unidades de medicina familiar en los municipios de Corregidora y Pedro Escobedo. Otra de las metas para Manuel es construir otro hospital en San Juan del Rio. Estará trabajando para que estas metas se realicen a corto plazo.

“Tenemos que tener mejor atención, que no los traten como un número, más bien como un humano”.

Las metas y objetivos, para el IMSS, son el soporte en cuanto a clínicas y hospitales que requiera la ciudadanía, el tener los servicios de primera y el que atiendan de manera eficiente y con calidad. Manuel considera que no existen obstáculos, más bien son áreas de oportunidad en donde se pueden buscar lo que hace falta, teniendo un gran equipo de médicos, administradores y abogados, que forman un grupo que quiere mejorar las condiciones del seguro y de sus afiliados.

Identificado con Mahatma Gandhi, para Manuel el éxito es servir. Ahora está en la posición en la que consolida esa parte del servicio: le gusta atender a la gente, recibir llamadas y contestar sus correros; siempre le da el tiempo para convivir y conversar con las personas, escucharlas y buscar una solución a los problemas que se presenten.



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