Manejar en Querétaro se ha convertido de forma medible en un deporte de alto riesgo. El dinamismo económico y el vertiginoso crecimiento demográfico de la región traen consigo una factura colateral preocupante: una crisis de cultura vial que hoy sitúa al estado en la cima de una estadística que nadie desearía encabezar.
De acuerdo con el más reciente informe del Índice de Conducción elaborado por la plataforma internacional Life360, Querétaro obtuvo el primer lugar nacional en manejo riesgoso con una alarmante puntuación de 73.25 sobre 100. Este indicador superó a entidades tradicionalmente complejas en materia de tránsito como Aguascalientes (72.10 puntos) y Quintana Roo (69.80 puntos).
Los cinco pecados del conductor queretano: El estudio evaluó de manera estricta el exceso de velocidad, el uso del teléfono celular al volante, las frenadas bruscas, las aceleraciones repentinas y los hábitos de manejo nocturno en las vialidades del estado.

Una radiografía en números: La letalidad de la imprudencia
Los resultados del ranking no son aislados; resuenan con fuerza al contrastarse con los registros oficiales de siniestralidad vial en México. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que, si bien se ha observado una tendencia a la baja en el número bruto de incidentes en los últimos años (pasando de más de 11,000 en 2021 a 8,869 durante el último periodo reportado), la gravedad y letalidad de los siniestros actuales sigue representando un foco rojo de salud pública.
Solo en zonas urbanas y suburbanas del estado, la cifra de 8,869 accidentes anuales representa una media superior a los 24 percances viales diarios. Esta preocupante constante acumuló un saldo de 167 personas fallecidas y 1,516 lesionadas. La tasa de siniestralidad se sitúa en 3.40 accidentes por cada mil habitantes, permitiendo dimensionar el riesgo real en proporción al tamaño de la población.
El mapa de la siniestralidad: Municipios bajo la lupa
El fenómeno no se distribuye de manera homogénea. La presión automotriz se concentra dramáticamente en la Zona Metropolitana y las principales cabeceras económicas. Cerca de las tres cuartas partes de la totalidad de los hechos de tránsito registrados en el estado ocurren en un puñado de municipios que concentran la infraestructura laboral de la entidad:
- Querétaro (Capital): Concentra casi el 50% del total estatal con 3,584 percances.
- Corregidora: Ocupa la segunda posición con 967 accidentes.
- San Juan del Río: Registra una incidencia cercana con 950 siniestros.
- El Marqués: Acumula 672 percances viales.
- Tequisquiapan: Cierra el grupo crítico con 431 hechos de tránsito.
Por otro lado, datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican una alarmante inercia en el año: se han contabilizado cientos de víctimas en vialidades queretanas, desglosadas entre homicidios culposos derivados de hechos de tránsito y personas lesionadas.
La vulnerabilidad tampoco es exclusiva de quienes viajan protegidos por la carrocería de un vehículo. El Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud destaca que decenas de peatones han resultado lesionados tras ser atropellados, sumándose a las casi 3,000 personas que han requerido atención médica de urgencia tras verse involucradas en accidentes relacionados con transporte motorizado.
Políticas de control y el dilema de la conciencia colectiva
Ante el caótico escenario, las autoridades gubernamentales han implementado medidas de contención tecnológica. La implementación de radares móviles y el sistema de fotomultas —aplicadas con frecuencias de hasta un evento cada dos minutos y medio en arterias de alta velocidad como el Anillo Vial Fray Junípero Serra— han logrado mitigar la velocidad en zonas críticas, reduciendo los accidentes metropolitanos en poco más de un 10%. Asimismo, los proyectos de infraestructura a largo plazo, como la planeación de la rampa de frenado de la Cuesta China y las adecuaciones por las obras de conectividad del tren, pretenden aliviar los nudos de peligro estructural.
No obstante, el fondo del problema no es de asfalto ni de multas, sino de comportamiento. El uso sistemático e irresponsable del teléfono celular mientras se conduce encabeza el listado de fallas humanas reportadas en la entidad. Mientras la ciudadanía continúe normalizando las frenadas bruscas, el zigzagueo apresurado y la distracción digital en sus trayectos diarios, las vialidades de Querétaro seguirán siendo un escenario hostil.





