Tras más de 15 años sin registros oficiales en la región, investigadores de la UNAM han confirmado el hallazgo de una población de aproximadamente 50 ajolotes del Altiplano (Ambystoma velasci) en el municipio de Amealco de Bonfil, Querétaro.
Este descubrimiento, liderado por especialistas del Laboratorio de Microbiología Ambiental de la FES Iztacala, representa un hito para la biodiversidad del centro de México. A continuación, se detallan los puntos más relevantes de este hallazgo:
1. Un refugio inesperado
La población fue localizada en un lago artificial (bordo) de propiedad privada cerca de la comunidad de San Ildefonso. El hecho de que el sitio tenga acceso restringido permitió que el cuerpo de agua funcionara como un refugio natural, protegiendo a los ejemplares de la intervención humana directa y preservando el ecosistema circundante.
2. La especie: El Ajolote del Altiplano
A diferencia del famoso ajolote de Xochimilco (Ambystoma mexicanum), el Ambystoma velasci habita principalmente en bosques templados y arroyos de aguas frías. Su nombre es un homenaje al naturalista y pintor mexicano José María Velasco. Aunque tiene una distribución histórica que abarca varios estados, sus poblaciones han disminuido drásticamente, por lo que este hallazgo en Querétaro sugiere la existencia de una población viable y resistente.
3. Amenazas y retos de conservación
A pesar de la buena noticia, los estudios físico-químicos realizados por los científicos (encabezados por Diego de Jesús Chaparro Herrera y el biólogo Julio César Parra Escobar) revelaron datos preocupantes:
- Contaminación del agua: Se detectaron niveles elevados de amonio, fosfatos, nitrógeno y bacterias coliformes, derivados principalmente de la actividad agrícola y el uso de agroquímicos que se filtran con las lluvias.
- Especie «Sombrilla»: Los investigadores destacan que proteger a este ajolote impulsaría la conservación de todo el ecosistema local. Por ello, se busca que la zona sea declarada Área Natural Protegida para gestionar recursos públicos que aseguren su supervivencia.
4. Metodología científica
Para evitar el conteo doble de ejemplares durante el muestreo, los especialistas utilizaron las manchas del costado izquierdo de cada ajolote, las cuales funcionan como una «huella digital» única para cada individuo. Además, se evaluó el peso, talla, sexo y estado de salud general de la colonia.
Próximos pasos
El proyecto de investigación contempla cuatro años de trabajo. En su segunda fase, se planea implementar estrategias de conservación similares a las de Xochimilco, promoviendo una convivencia sustentable entre las actividades humanas (como la agricultura) y el hábitat de este anfibio, esencial para el equilibrio ecológico de la región.





