El tradicional altar de Día de Muertos se encuentra ubicado en Plaza de Armas con la finalidad de honrar a los que ya no están y mantener vivas nuestras raíces.

Fernando Servide Primo, diseñador industrial, fue el encargado por tercera vez consecutiva, de coordinar la realización del altar principal en la plaza y el del interior de Palacio de Gobierno. Año con año tiene nuevas formas y diseño, en esta ocasión los colores lilas y rosas son la característica principal, además de las cajas de luz que roban miradas al caer la noche.

La dedicatoria de este año, es para José Guadalupe Velázquez, queretano reconocido por sus aportes a la poesía y a la música sacra, en este último ámbito resonó incluso internacionalmente. Este artista, cuyo nombre está escrito en el Conservatorio de Querétaro, nació en una ranchería de El Pueblito, el 12 de diciembre de 1856 y falleció el 18 de febrero de 1920 en la Ciudad de México.

El majestuoso altar cuenta con una superficie de 11 por 11 metros y siete metros de altura. Tiene siete escalones y cada uno de ellos representa un pecado capital, mientras que en la cima se encuentra una réplica de órgano en honor a José Guadalupe Velázquez y a este, el primer instrumento  con el que traspasó barreras musicales en parte de los siglos XlX y XX.

La exposición estará disponible hasta el 2 de noviembre como parte del festejo de Día de Muertos y Todos Santos.

 

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